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La ciudad Imprimir Enviar a un amigo

 

  Salamanca es un puente de culturas entre las diversas nacionalidades que conviven en España. Difícilmente podrá encontrarse una ciudad del tamaño de Salamanca que sea tan cosmopolita. Por eso Salamanca es una encrucijada de caminos donde la tolerancia y la creatividad fomentan el desarrollo personal y profesional de todos sus habitantes, con independencia de su procedencia.

Salamanca ofrece una perfecta conjunción entre salmantinos y foráneos, siendo el prototipo de la ciudad universitaria, con una cultura muy arraigada y a la vez muy dinámica. Además es el escenario ideal para vivir una experiencia única: un patrimonio cultural de primer orden gracias a la capitalidad cultural europea de 2002 y una oferta turística llena de alternativas.

La Escuela de Negocios está situada en pleno corazón de la ciudad. Para que vivas más de cerca la excitante experiencia que es vivir en Salamanca.
   
   
   
 
   
  Espacio porticado que constituye el centro vital de Salamanca y en el que se han desarrollado, a lo largo de los siglos, los más importantes eventos y acontecimientos de la ciudad. Comenzó su construcción en el siglo VIII, el 10 de mayo de 1729, por iniciativa del corregidor de la ciudad y, según los planos y la idea del arquitecto Alberto de Churriguera.

Éste pretendía crear un espacio público que sirviera de escenario para fiestas, ferias, actividades lúdicas y comerciales. Su arquitectura sigue las directrices del arte barroco, destacando por su singularidad y belleza los medallones situados en las enjutas de sus arcos de medio punto que representan a personajes relacionados con la ciudad y su historia: Cervantes, Unamuno, Hernán Cortés, ... Concluiremos afirmando que la plaza mayor de Salamanca y para Salamanca se ha convertido en un testigo de lo que Unamuno definió como "la intrahistoria".

   
   
 
   
  Fachada plateresca finalizada en la primera mitad del siglo XVI y presidida por un gran medallón de los Reyes Católicos. Esta fachada constituye un libro abierto o tapiz en el que encontraremos numerosos elementos de marcado carácter simbólico de le época y la sociedad de su tiempo. Tras admirar su fantástica belleza y buscar la famosa rana de la suerte no debemos dejar pasar la oportunidad de entrar y contemplar el amplio zaguán, el bello claustro y las aulas de Dorado, Montero y Miguel de Unamuno. Tampoco debe el visitante dejar pasar la posibilidad de contemplar el aula de Fray Luis de León que se conserva tal y como era en los tiempos de tan ilustre profesor. Destaca igualmente el Paraninfo, escenario de aperturas de cursos, ceremonias de investiduras de doctores y otros actos relevantes de la vida universitaria.
   
   
 
   
  Obra cumbre del Románico salmantino, su construcción comenzó en la cuarta década del siglo XII finalizándose las obras en el siglo XIII. Combina numerosos caracteres protogóticos, que no le hacen perder la unidad románica que prevalece por la reciedumbre de sus muros, como la suavizada iluminación de sus naves y el íntimo sosiego de sus espacios. Compuesta por tres naves y tres ábsides semicirculares, con bóvedas de horno excepto la capilla mayor y las colaterales construidas con bóvedas puntadas. En los pies del edificio original se rigió un pórtico con bóveda de medio cañón que queda hoy oculto por la fachada de la Catedral Nueva en el siglo XVIII. Destacan en su interior la soberbia calidad de la labra de sus capiteles, sus ornamentos y sus murales pictóricos. Merece mención especial el retablo presidido por la imagen de la Virgen de la Vega como patrona de la ciudad (s.XII): entronizada, hierática y con el niño en el regazo, lleva el núcleo de madera recubierto con placas de bronce sobre dorado salvo la cara y las manos que son de bronce fundido.
   
   
 
   
  La construcción de ésta responde a un proyecto del cabildo de la ciudad (principios del siglo XVI) que, en su origen, proyectaba derribar la vieja para colocar en su lugar la nueva pero finalmente este criterio no prevaleció. Obra de diferentes maestros entre ellos Gil de Hontañón, Rodrigo y posteriormente en 1963 el maestro Sagarvinaga que modificó y arregló los desperfectos ocasionados por el terremoto de Lisboa en el cimborrio y la Torre de la campanas. Su interior destaca por su elegancia, armonía y el equilibrio que le aporta los dieciséis esbeltos pilares fasciculados, los setenta y dos vanos que perforan los muros y que la dotan de gran luminosidad. Destacar especialmente la sillería del coro, proyectada por Joaquín Churriguera y ejecutada por su hermano Alberto, los órganos (los de la derecha del siglo XVI y los de la izquierda de siglo XVIII). Entre las capillas del lado de la epístola, cabe resaltar la Capilla Dorada o de Todos los Santos, por las ciento diez representaciones escultóricos que de éstos hay en repisas y paredes.
   
   
 
   
  Debe su nombre a las más de 300 conchas que recubren su fachada, y se considera esta mansión como la muestra arquitectónica más representativa de la época de los Reyes Católicos. Comienza su construcción durante el siglo XV, en terrenos de Arias Maldonado, con el fin de servir para los nobles sus enlaces matrimoniales con los Pimentel. Forma un conjunto muy bello y equilibrado, pese a que la puerta principal se encuentra descentrada. Destaca los diseños góticos de las ventanas, y los efectos de luz y contrastes que dejan sus conchas. La mala racha del Palacio viene en el siglo XVIII, con significativos desplomes y agrietamientos, y la posterior restauración en 1722 hecha por Simón Gavilán no pudo evitar que se suprimieran conchas de la parte alta del edificio, que fueron sustituidas por unas bastas ventanas cuadradas. También cabe destacar su maravilloso patio de dos plantas en el interior. En la actualidad el edificio alberga una gran biblioteca pública, y una oficina de información. Por último reseñar que hay quién piensa que sigue habiendo un tesoro bajo una de las conchas.
   
   
 
   
  De estilo Plateresco, comienza su construcción en el siglo XVI (1539) por encargo del Conde de Monterrey D. Alonso de Acevedo y Zúñiga, y es ejecutado por Pedro de Ibarra. Lo que existe en la realidad es sólo la cuarta parte de lo proyectado, que consistía en 4 alas con sus respectivas torres, todo en torno a un patio interior. La zona noble se realizó con ventanas dinteladas con semicolumnas a los lados. En la parte superior aparece una galería que resta la sobriedad del muro y una crestería plateresca que lo corona. Las torres cuentan con miradores y están coronadas de igual modo que la planta noble. Por el interior del palacio se reparten numerosas muestras heráldicas e históricas del apellido Monterrey. Actualmente pertenece a la Casa Ducal de Alba.
   
   
 
   
  Conocido también cono el Real Colegio del Espíritu Santo, el conjunto monumental es inmenso, durando su construcción casi dos siglos, debido en gran parte a las escasas y tardías aportaciones económicas de Margarita de Austria. Su enorme fachada destaca por su llamativo adornamiento barroco. El conjunto arquitectónico consta de claustro, colegio e iglesia, y una residencia de los Jesuitas. Comenzó a construirse por la iglesia, en 1617, y en dicha construcción intervinieron gran cantidad de arquitectos, a destacar Juan de Mora y Andrés García Quiñones. Destaca su gran cúpula sobre el crucero, de altura superior a 50 metros, que ha tenido a lo largo de la historia problemas de estabilidad, y ha sufrido múltiples restauraciones. Las obras realizadas por Quiñones son las dos torres y la espadaña, y además adorna la fachada con multitud de estatuas con sentido religioso. El interior de la Iglesia guarda hermosos retablos.
   
 
   
   
   
   
 
   
  A 75 y 83 km. de Salamanca, respectivamente. Se llega desde la capital por la carretera de Vecinos, la C-512, y luego hay que seguir hasta Tamames.
   
  La Sierra de Francia se extiende de este a oeste por el sur de la provincia, en el límite con las Hurdes cacereñas; en el tramo central de la frontera natural, formada por una cadena montañosa, entre la submeseta Norte y el sur de Extremadura. Es una Sierra bastante abrupta, cuajada de pequeños valles de castaños, alcornoques, y ricos en cerezos, viñedos y productos de huerta. Es una de las comarcas más bonitas de la provincia de Salamanca por los múltiples atractivos paisajísticos, su rica vegetación y el tipismo de su arquitectura y de sus gentes, que han sabido mantener sus costumbres y tradiciones.
   
  La Peña de Francia (a 18 km. de La Alberca) es una de las cumbres de la sierra, con unos 1.725 metros. En su cima existe un histórico y espectacular mirador, desde el cual se domina toda la comarca, gran parte de la provincia de Salamanca y las zonas vecinas de Cáceres y Portugal.
   
  La Alberca es un precioso pueblo de nombre árabe, situado a los pies de la Peña de Francia, a 1.048 metros de altitud, en medio de una exuberante vegetación. Su conjunto rural fue declarado Monumento Histórico-Artístico ya en 1940, por la originalidad de sus construcciones, el trazado de sus calles empedradas y el buen estado de conservación de dicho conjunto. Es hoy un ejemplo vivo de la arquitectura serrrana: rústicas y estrechas frías en invierno y refrescantes en verano, casas de piedra con balcones y entramados de madera floreados en primavera y verano.
   
  Desde La Alberca puede ser muy interesante acercarse hasta Las Batuecas, Reserva Natural y Reserva de Caza, donde viven linces y buitres leonados, entre otras especies.
   
  Y si se prefiere no ir al valle de Las Batuecas, la otra opción es visitar Miranda del Castañar y disfrutar de toda su arquitectura popular o de la degustación de un buen plato de cabrito o cordero.
   
  En San Martín del Castañar se conserva una calzada romana, una iglesia de origen románico y los restos de un castillo, que data del siglo XV, aunque su estado actual es ruinoso. Es curiosa la plaza de toros, con una olma en el centro.
   
   
 
   
  A 19 y 39 km. de Salamanca. Hay que encaminarse a Alba por la carretera de Ávila-Madrid y seguir el desvío señalizado.
   
  Asentada sobre un promontorio que domina una fértil vega y las orillas del río Tormes, Alba es una población de rico e histórico pasado. Son significativos dos hechos principales, de gran interés histórico y determinantes para la población: el primero, que es la cuna de la Casa de Alba y el segundo que aquí falleció Santa Teresa de Jesús, en 1582. Se encuentra aquí el convento carmelita de la Anunciación, fundado por la Santa en 1570 y donde actualmente se encuentran su sepulcro y reliquias.
   
  Peñaranda está en el centro de una comarca cerealista bastante próspera. Pero el mejor consejo que se puede dar, tratándose de Peñaranda, es disfrutar de la gastronomía castellana y probar uno de sus buenos asados y platos de caza.
   
  Desde Peñaranda existe la posibilidad de ir a Cantalapiedra, histórica población situada en un alto. En ella se puede ver una iglesia de origen románico-mudéjar, si bien ha sufrido hasta el día de hoy numerosas reformas.
   
  También es de interés acercarse a Babilafuente (a 20 km. de Salamanca), población situada a 750 metros de altitud, con un balneario cuyas aguas están muy indicadas para las dolencias renales.
   
   
 
   
  A 85 km. de Salamanca. Después de salir por la ciudad por el puente Rodríguez Fabrés, hay que tomar la N-620, carretera de Ciudad Rodrigo-Portugal. Para adentrarse en el Campo Charro, hay que tomar el desvío a la carretera C-157 hasta Vecinos, para continuar hasta Tamames.
   
  La comarca denominada Campo Charro, zona de inmensas dehesas donde se cría y vive en total y plena libertad una importante cabaña de ovejas, cerdos y, cómo no, toros de lidia. Las poblaciones más importantes del Campo Charro son: Aldehuela de la Bóveda y La Fuente de San Esteban.
   
  Ciudad Rodrigo, a tan sólo 30 kilómetros de la vecina Portugal, se asienta sobre una colina a orillas del río Águeda, y es una población de muy antiguo origen, tal y como advierten las tres columnas romanas situadas a su entrada.
   
  A pocos kilómetros de Ciudad Rodrigo se encuentra también Fuentes de Oñoro. Se puede tomar la carretera C-526 y llegarse hasta Robleda, Villasrubias, Peñaparda y Navasfrías, lugares muy aconsejables para quienes deseen extasiarse en la contemplación y disfrute de la naturaleza en zonas de media montaña.
   
   
 
   
  A 72 y 76 kilómetros de Salamanca. Hay que salir de Salamanca por la carretera de Cáceres, N-630. Antes de llegar a Béjar, se puede uno detener en Guijuelo para saborear o comprar los extraordinarios productos ibéricos de esta industrial y comercial localidad, con Denominación de Origen.
   
 

Béjar, de antigua tradición textil que se remonta a los tiempos de la reconquista, posee, asimismo, una interesante muestra de atractivos turísticos monumentales. Es la segunda ciudad de la provincia en cuanto a su número de habitantes, y, junto a su parte más moderna, conserva una preciosa judería y un casco antiguo de interés, declarado Conjunto Histórico-Artístico.
   
  A escasos kilómetros de Béjar está Candelario, precioso pueblo de montaña a más de 1.000 metros de altitud, lo que hace que se encuentre cubierto de nieve durante muchos días de sus largos inviernos. Lo más característico son sus calles estrechas, con fuertes cuestas por las que descienden las aguas de los deshielos. También son interesantes las casas, algunas muy antiguas, con originales puertas y balcones de madera.
   
  La Sierra de Béjar ha permitido la construcción de una estación de esquí llamada La Covatilla, que actualmente cuenta con cuatro kilómetros esquiables y dos remontes.
   
 
   
   
   
   
  La marcha salmantina o "Salamarcha" goza de tanta fama como sus dorados monumentos... Sus más de 40.000 estudiantes son los protagonistas indiscutibles de una noche siempre en plena ebullición, a la que también se suman otros no tan doctos y más entrados en años. Sus bares tiran la casa por la ventana en un derroche de imaginación.
   
  Salamanca no perdona y sus gentes salen todos los días a lo largo del curso universitario. Los lunes impera un ambiente tranquilo y agradable que invita como ningún otro a conocer gente.
   
 
El martes es muy similar al lunes y en general el ambiente depende de las ofertas que brinden los bares (dos copas por una, concursos, juegos...) a propios y extraños, ya que los extranjeros están muy presentes en la marcha salmantina e imprimen mucho color a la noche.
   
  El miércoles se anima aún más la cosa a costa del día del espectador. La excusa del cine es perfecta para luego rematar con unas copas.
   
  El jueves es un día clave para muchos. La noche se caldea en su justa medida, ya que no se da el agobio del fin de semana ni la tranquilidad de los tres primeros días que inauguran el ciclo.
   
  El viernes marca el pistoletazo de salida del fin de semana y posiblemente se dan cita noctámbula las edades mas dispares y heterogéneas.
   
  El sábado es el día grande. Los estudiantes toman las calles y las puertas de los garitos y parece que en la noche no cabe ni un alfiler.
   
  El domingo se produce una desbanda generalizada, aunque los hay que aprovechan para ir al cine y tomar una copa tranquila.
   
  La carta de la noche salmantina da mucho de sí. Desde los cafés tranquilos que invitan a la charla hasta el frenesí del baile que cunde en las discotecas, pasando por los discobares. También hay ofertas más específicas como cervecerías, salones de té, coctelerías, champanerías, salas rocieras...
   
  Otra forma de clasificar el abanico de posibilidades puede hacerse conforme a la másica que se impone en cada garito y que en muchos de ellos incluye actuaciones en directo de jazz, flamenco, rock, pop, salsa, másica étnica...
   
  También hay que nombrar en este apartado los locales donde los juego ofician como reclamo: dardos, futbolín, billar, bolos...
   
 
   
   
   
   
  Salamanca es la ciudad del saber. Entre sus monumentos se perfilan largos discursos de personalidades ilustres que se han apoderado de cada una de sus calles. Salamanca es el hito, la meta, el espacio abierto donde libros y palabras han dejado su huella. Es una pausa en el tiempo porque la capital charra se ha hecho eco de cada palabra, ha mantenido viva la historia que se ha ido acumulando en sus piedras a lo largo de los años. En su soberbia monumentalidad se dan cita saberes de todo tipo y sabios de toda condición. Salamanca es una ciudad para todos, es humana y humanista, acogedora y dominada. Sus calles, sus edificios históricos, sus barrios, sus gentes logran conjugar la perfección, la modernidad y la tradición. Su Universidad, fundada en 1218, es una de las primeras de Europa. Su biblioteca antigua alberga miles de volúmenes, textos que ofrecen excelentes muestras de la cultura viva de todos los tiempos. Sus monumentos y sus calles han sabido acoger desde siempre a todo aquél que se ha sentido admirado y atraído por su gran ejemplo artístico y humano.
   
  La designación de Salamanca como "Ciudad Europea de la Cultura" ha reforzado, si cabe, los sistemas de colaboración interinstitucional en materia de cultura. Para elaborar y completar el programa de actividades y eventos que se han sucedido a lo largo del año 2002, las instituciones han unido sus fuerzas para dotar a la ciudad de las mejores instalaciones culturales, reforzar las ya existentes y preparar un surtido y abarrotado programa cultural en todo tipo de actos.
   
 
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