“Failure is not an option” (El fracaso no es una opción) - Blog de EEN.edu

“Failure is not an option” (El fracaso no es una opción)

Failure

Hemos dicho en más de una ocasión que en todos los ámbitos de la vida se producen increíbles ejemplos de aprendizaje. Esto también incluye el séptimo arte, caso del filme Apollo 13, que es una extraordinaria lección de cómo debe actuar un líder en circunstancias extremas.

Nuestra foto de portada corresponde a uno de los momentos de alta tensión del filme, que se estaban viviendo en la sala de control de Houston. El actor Ed Harris da vida al legendario Gene Kranz, director de vuelo de la NASA, a quién se le atribuye la frase “el fracaso no es una opción”, que dijera en un momento clave cuando el equipo de técnicos tenía que resolver los problemas de la nave.

Gene Kranz (1933) logró salvar situaciones muy difíciles y llevarlas a buen término en la dirección de los vuelos espaciales, gracias a su carisma, inteligencia y capacidad de liderazgo. Su última intervención como director de vuelo fue en diciembre de 1993, dirigiendo la misión del transbordador espacial para reparar el telescopio espacial Hubble. Sigue siendo considerado uno de los mejores líderes, con amplio reconocimiento entre sus colegas de la NASA.

La agencia espacial de los Estados Unidos NASA ha sido y sigue siendo una organización líder científica y tecnológicamente hablando, gracias a profesionales de las características de Kranz. Es un modelo a seguir como vanguardia de la innovación tecnológica y de la ciencia aplicada, al mismo tiempo que también lo es para el campo del liderazgo organizacional.

Éxito y fracaso separados por el filo de una navaja

Las organizaciones están dirigidas por líderes y éstos tiene que tomar decisiones. La acción caracteriza a líderes y empresas. Pero al implementarse cualquier acción siempre puede ocurrir lo inesperado. El riesgo es inherente al proceso empresarial. También lo era para las misiones Géminis y Apollo de la NASA. La cuestión es de qué manera se gestionan ambas. Cuando el éxito obnubila la mente de los directivos a cargo de un proyecto, puede incluso ponerse en riesgo la continuidad del mismo, por aquello de que “se han dormido en los laureles”. El mercado no da tiempo a que esto suceda y cuando ocurre, el resultado se convierte en un sonado fracaso a pesar del éxito inicial.

De ahí que siguiendo con nuestro estilo de difusión de la doctrina en el Blog y la réplica a los grandes autores y líderes del momento, nos hace recordarles que la formación en liderazgo es en sí misma una asignatura más que pendiente para una gran mayoría de líderes, especialmente en la política. Desde la EEN estamos contribuyendo en este sentido con el curso de postgrado online “Formación y capacitación de nuevos líderes”. Vamos a nuestros invitados de hoy.

Amy Morin

1. Amy Morin

Amy Morin es psicóloga especializada en la psicología social del trabajador y profesora de la Northeastern University. Considerada una experta en la fortaleza mental, sus ideas y trabajos han despertado la atención internacional. Su libro best-seller “13 Things Mentally Strong People Don’t Do” (13 cosas que la gente mentalmente fuerte no hacen) ha sido traducido a 20 idiomas.

Se pregunta, “¿por qué causa el fracaso provoca a algunas personas sentimientos no muy agradables?” en referencia, por ejemplo, a renunciar a determinados planes que se habían propuesto. A veces, les lleva a algo mucho más íntimo: la emoción negativa de renunciar a determinados sueños. En cambio, dice Morin, otras personas pueden gestionar mejor el fracaso (lo digieren de manera más fría y razonada), lo que les permite incluso recuperarse antes de la situación en la cual se encuentran.

Morin acierta porque esa persona puede haberse visto afectada seriamente su situación financiera, laboral, etc. que compromete seriamente la manera en que en los próximos meses vaya a gestionarse los ingresos y gastos en su familia. ¿Cuál es la clave que Morin cree (también nosotros) que marca la diferencia de impacto psicológico entre unas personas y otras? La situación tiene que ver con la forma en que cada persona piensa sobre el fracaso. Pero cuidado: el fracaso puede ser parte del largo camino hacia el éxito, pero sólo si se piensa en ello de una manera que sea positiva (productiva dice Morin).

Y esto es así, porque la carrera profesional y personal que todos libramos en la vida, es un largo proceso que tiene interrupciones, accidentes y demás circunstancias. Si el fracaso es un punto más en el camino, es evidente que no afectará demasiado a los que piensen así. Insistir una y otra vez en expresiones tales como “qué desafortunado que soy” o también “a mí nunca se me dan las cosas bien”, si están vinculadas directamente a la falta de éxito y muy en concreto, a un reciente fracaso que no les deja levantar cabeza, lo único que logra es entrar en un estadio psicológico en el cual el sentimiento negativo es más parecido a considerarse una “causa perdida”. Y esto lleva a cualquier persona a estar afectado por sentimientos inútiles, como la vergüenza o resentimiento. Y puede conducir a un comportamiento improductivo, como estar dentro de su zona de confort. Probablemente sería más ajustado decir, la baja predisposición para abandonar esta zona en la cual nos sentimos cómodos y protegidos para experimentar nuevas cosas, que generalmente ofrecen oportunidades que no se nos había ocurrido que podrían darse.

Por tanto, la única llave para la recuperación tras el fallo está cambiando la forma de pensar. Cuando se piensa en el fracaso de otra manera (no con resignación pero sí con espíritu positivo), se puede convertir cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino como una puerta abierta a nuevas oportunidades. Y esto tiene que surgir de la voluntad, de nuestra mente abierta, flexible y no conformista.

Algunas reglas que surgen de la doctrina (evidencias empíricas e investigación):

a) Buscar la perspectiva de lo acontecido

Morin se refiere a que es parte de la naturaleza humana, la búsqueda de nuestra perspectiva. Nosotros ampliamos este extremo, ya que a lo largo de nuestros artículos de inteligencia emocional, hemos recalcado una y otra vez la importancia de establecer las prioridades (tanto en la vida en general como en el trabajo), pero muy especialmente tratar de ser conscientes de cuál es nuestra perspectiva. Esto significa: qué es lo que esperamos y anhelamos de todo nuestro esfuerzo. Capacidad de diferenciar lo que podemos hacer de lo que no está a nuestro alcance. Capacidad para aquellas cosas que podemos hacer, pero estableciendo prioridades. La prioridad es básica en la búsqueda de esa perspectiva.

Cuando una persona convierte en frases pensamientos tales como “si bien la cosa no ha salido como esperaba (o como quería), aún estoy en condiciones de volver a intentarlo…me siento con fuerzas para ello”, está logrando un efecto importantísimo: evitar que lo que ha salido mal (a veces con tinte de desastre) inhiba la posibilidad de que dicho fracaso sirva de aprendizaje, por consiguiente, sea un elemento útil para nuestro futuro inmediato. Porque habrá que “resetear” nuestra actitud y volver a la acción. De ahí que hay mantener el fracaso en la perspectiva correcta.

b) El fracaso es un test

Si erramos en una predicción habrá que ajustarla en cuanto detectemos el error. Si implementamos mal algo que estaba bien planificado, la capacidad de reacción por más rápido que se haga, tiene un coste económico y hay que recuperarlo como sea. Pero desde el punto de vista psicológico de la persona y el equipo (desde ya que también desde la óptica del líder), el fracaso se ha convertido en la evidencia de que se están haciendo los máximos esfuerzos (a veces al límite de las posibilidades) para que las cosas vuelvan a hacerse y bien.

c) Cuidado con la diversificación

Por algo surgieron en las organizaciones los equipos de trabajo: cada persona tiene unas capacidades que le permite controlar muy bien sus tareas, lo mismo que los otros miembros del equipo y/o departamento, que dominan las suyas. El problema surge, cuando se quiere abarcar más de lo que se puede, a veces, exigidos por las circunstancias, caso de la última crisis: menos gente en plantilla y más horas de trabajo.

d) Fracasar no implica que una persona sea un fracasado

Existe una gran diferencia entre el verbo y el sustantivo. El hecho de que fracase no quiere decir que ya se me pueda considerar un fracasado. Habrá que ver cuáles fueron las razones por las que dicho fracaso ocurrió.

e) Aprender del fracaso es abrir puertas a nuevas oportunidades

El líder empresarial británico Richard Branson relataba en una entrevista su experiencia traumática cuando un viernes le negaron un crédito del Banco con el cual trabajaban sus empresas. Esto le llevó a que durante todo el fin de semana pensara en qué es lo que iba a hacer el lunes. Cómo iba a afrontar la situación.

Llegado el momento, utilizando una expresión coloquial “tiró por el camino del medio”, cambió de Banco y se pudieron reorientar sus actividades de manera normal y sin traumas. ¡Qué es lo que pasó en la mente de Branson los días previos hasta ese viernes! Se produjo un “rebote”, o sea, una fuerza que surgió de la idea de un posible fracaso que no podía aceptar y se rearmó psicológicamente, focalizó el tema y reencaminó financieramente su grupo. Creó una oportunidad de nuevos negocios sin habérselo propuesto.

Vinit Desai

2. Vinit Desai

Mientras que el éxito es, sin duda más dulce que el fracaso, parece que el fracaso es mucho mejor maestro, produciéndose un fenómeno en las organizaciones que después de haber capitalizado la experiencia negativa y hecho el aprendizaje, con frecuencia florecen de manera espectacular en el largo plazo según ciertas investigaciones.

Vinit Desai, profesor asistente de Management de la “Colorado University Business School”, de Denver, publicó en el “Academy of Management Journal, una investigación que se ha centrado en las empresas y organizaciones que lanzan satélites, cohetes y lanzaderas al espacio, un escenario donde cualquier error es de alto perfil y difícil de ocultar.

En colaboración con Peter Madsen, profesor asistente del departamento de Business de Brigham Young University, Provo, Utah, encontraron que las organizaciones no sólo aprenden más de los fracasos que éxitos, sino que mantuvieron su know-how (todo el conocimiento generado por las circunstancias adversas) durante mucho más tiempo.

Nos parecen interesantes estas declaraciones de los investigadores: “hemos encontrado que el conocimiento obtenido bajo circunstancias de éxito con frecuencia fue fugaz, mientras que aquel surgido de la adversidad quedaba atrapado por años“. A esto se le llama directamente lecciones y/o aprendizaje del fracaso.

También señalan una observación interesantísima: “sin embargo, hay una tendencia en las organizaciones para ignorar el fracaso o tratar de no centrarse en ella. Los administradores pueden despedir gente o incluso a toda la plantilla, mientras que deberían estar tratando el fracaso como una oportunidad de aprendizaje“.

Otra observación que surge de sus investigaciones es que en la medida que las cosas no salían bien en una empresa, la reacción inmediata era buscar soluciones y cuando finalmente se producía la búsqueda de éstas, estaba poniendo a los ejecutivos en un estado de mentalidad diferente, o mente abierta.

De todo esto se pueden sacar interesantes conclusiones:

  • ¿Usted está consiguiendo los resultados que necesita a partir de los cambios que está llevando a cabo como líder de su organización?
  • El miedo hace que el cambio que se convierte en intensamente personal no se olvide. Sabemos que el cambio asusta a la mayoría de las personas, porque justamente temen al fracaso. Se preguntan qué va a pasar con sus carreras, porque cuando el miedo entra en acción, ese gran cambio corporativo que debe experimentar la organización puede llegar a ser muy personal, en relación directa al puesto y responsabilidad.

Por tanto, las consecuencias de los cambios, así como el fracaso que se ha experimentado, hace que se derive una responsabilidad del líder por neutralizar y eliminar en la medida de lo posible ese miedo que les impide a las personas interpretar toda la información y datos disponibles que deberían estar analizando para salir de esa situación, porque su psicología se encuentra atrapada en el cambio, el posible fracaso y el miedo. Si Ud. es el líder, esto puede ser una gran distracción que socava la capacidad de su equipo para centrarse y mantener la productividad, justo cuando más se necesita.

Dr. Travis Bradberry

3. El Dr. Travis Bradberry

Es el coautor del best-seller “Emotional Intelligence 2.0” y el fundador y presidente de “TalentSmart”, una consultora que brinda servicios a más del 75% de compañías del ranking de Fortune 500. Afirma cosas interesantes tales como que “la vida tiene una manera de probar su fuerza mental cuando menos se lo espera”. Se refiere a que el verdadero signo de la fuerza mental no está en lo que se hace, sino en lo que no se hace y que a pesar de todo no se hará en el futuro.

Cuanto mayor es el desafío, más difícil es responder con fortaleza mental. Hay que prepararse para ello. Pero es difícil ser mentalmente fuerte, especialmente cuando se siente atrapado en algunas de las circunstancias que hemos descrito más arriba. Sostiene Bradberry que “la capacidad de romper el molde y tomar una nueva dirección audaz requiere audacia y agallas que sólo las personas mentalmente más fuertes tienen”.

Coincidimos con él y ya hemos tratado esta cuestión en artículos que ex profeso referimos a este tipo de fortaleza, por ello, coincidimos con:

  • Las personas mentalmente fuerte no se detienen en los errores, porque saben que en lo que centran su atención determina su estado emocional.
  • Al fijarse en los problemas se crean y prolongan las emociones negativas y el estrés, lo que dificulta el rendimiento. Cuando se focaliza en acciones para mejorar uno mismo y las circunstancias, se crea un sentido de eficacia personal, que produce emociones positivas y mejora el rendimiento. Es evidente que es una forma de antídoto para el fracaso.
  • La gente mentalmente fuerte en principio se distancia de los errores, pero lo hacen sin olvidarse de ellos. Pero si se mantienen a una distancia segura, son capaces de adaptarse y ajustarse para el éxito futuro.
  • Ellos no dejan de creer en sí mismos.
  • Las personas mentalmente fuertes perseveran. Ellos no se dan por vencidos cuando aflora la cara del fracaso y no se dan por vencidos porque estén cansados o incómodos.
  • Están focalizados y bien orientados en sus metas, no en sentimientos momentáneos y que les ayuda a seguir adelante incluso cuando las cosas son difíciles. No tienen ese sentimiento que coacciona la libertad como es el sentirse fracasados o que van de lleno hacia un fracaso. Del mismo modo, no dejan que las opiniones de los demás les impiden perseguir sus sueños. Cuando alguien dice, “Usted nunca será capaz de hacer eso,” ellos lo consideran como la opinión de una persona, que es todo lo que es.

 

Si quieres mejorar tus habilidades de liderazgo, accede a toda la información sobre el curso postgrado online de formación y capacitación para nuevos líderes aquí

 

José Luis Zunni es Director Edición Online ECOFIN. Miembro de la Junta Directiva de Governance2014. Coordinador académico de la Red e Latam. Conferenciante. Ponente de Seminarios de Liderazgo y Management de la EEN y coordinador del FORO DE MANAGEMENT Y NUEVA ECONOMÍA DE LA EEN. Analista de la realidad actual y especialmente en los aspectos económicos, políticos y sociales, Experto en Management y formador de directivos y profesionales en las técnicas de liderazgo.

Ximo Salas, Co-autor del libro “Mejora y gana” (Manual de Marca personal para la búsqueda de empleo).Fundador de Crea Community (Social Media and Human Resources Company). Consultor, confrerenciante y formador. Miembro de la Junta Directiva de Governance2014.

1 Comentario

  1. Erwin S

    Sin duda, lo es. En Latam hacemos de todo una fiesta. NO podemos hacer fiesta de las fallas. Tienen que ser puntos de profunda reflexión, no es el fin, pero la reflexión debe estar ahí.

    Responder

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *